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En Educación, ámbito Clínico y Comunitario

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Seminario Internacional: El diálogo tónico postural: La trama del cuerpo y el lenguaje

 Información completa y ficha de inscripción






Este seminario está dictado por la Licenciada en Psicomotricidad Lucila Levin, 

A través de este seminario podrás descubrir y comprender un concepto básico e imprescindible tanto para los psicomotricistas como para cualquier profesional que trabaje con las primeras infancias y sus familias.

Trabajaremos este concepto en profundidad con el objetivo de relevar el papel fundante que tiene en  la construcción del cuerpo y la estructuración del lenguaje.

Proponemos una instancia de aprendizaje y enseñanza que desarrolle uno de los conceptos pilares de la psicomotricidad, todo basado en una investigación que ha realizado Levin sobre el Diálogo Tónico.

Lucila Levin es egresada de la Universidad Nacional de Tres de Febrero donde ha cursado la carrera de grado en Psicomotricidad, con uno  de los programas de estudios más extensos y complejos que tiene la profesión. Por otro lado es Especialista en atención temprana y familia, se desempeña actualmente en Madrid, España, lugar donde reside y además ha realizado un Máster en ABA

Destinado: Profesionales y estudiantes de la salud y la educación, interesados en las primeras infancias.

Día Sábado 31 de octubre

3 módulos de 45 minutos

Se otorga certificado de asistencia.

Horario 

España 19 horas 

Uruguay 14 horas

Argentina 14 horas

Brasil 14 horas

Perú  12 horas

Bolivia 13 horas

Miami, Florida 13 horas

Los Ángeles, California 10 horas

Valor

5 euros

5 dólares 

500 pesos argentinos

Modo de pago 

Mercado pago 

Paypal. 

Si no tienen cuenta de Paypal, se puede crear una de forma GRATUITA

El acceso al seminario es individual y la clave es personal. En el caso de compartir el acceso, este será denegado y restringido. 


viernes, 7 de agosto de 2020

Abordaje Global del Sistema Tónico Postural en la Formación Corporal Personal

 

 


Abordaje Global del Sistema Tónico Postural en la Formación Corporal Personal

 

María José (Majo) Nóbile

Licenciada en Psicomotricidad

Fecha: Agosto de 2020

 

 

Introducción

 

El siguiente ensayo pretende acercar los contenidos principales que sustentan el abordaje del sistema tónico postural en el campo de la formación personal corporal de las y los psicomotricistas, como así también de aquellos profesionales del área de la salud y educación corporal, que acompañan desde su intervención en los procesos de prevención y recuperación del bienestar psico- somático de las personas.

Este abordaje fue edificando sus bases y cobrando solidez en el área de la formación permanente, con estudiantes de la carrera de psicomotricidad y sus egresados en el marco de los Seminarios de Formación Corporal: Tono, Postura, Movimiento[1]. Se sustenta en un trabajo profundo, de años de investigación en torno a la corporeidad, a las técnicas de movimiento y prácticas corporales contemporáneas, con objetivos terapéuticos y estético expresivos también, como la danza. 

Este proceso es continuo y vivo, con un horizonte infinito, ya que en términos del cuerpo el viaje siempre es rizomático e inabarcable. Me acompaña de una mano, la incertidumbre sobre aquello nuevo que acontecerá, y de la otra, aquellas personas que confían en la propuesta de abordaje, sin las cuales este camino no serían posible: pacientes y alumnas/os. Este modo de reflexión y mediación en torno al cuerpo, el tono muscular y la postura específicamente, además de ser puesto en marcha en las capacitaciones, es parte de la metodología con la que trabajo en los espacios de terapia psicomotriz individual, con personas adultas[2]  que llegan al consultorio y a los espacios donde me desempeño como docente y psicomotricista[3] .

 

1 Marco referencial

1.1 Miradas que trascienden la huella de la dualidad

 

Iniciaré contándoles el marco referencial desde el cual pienso al cuerpo, para luego poder hablar del tono, la postura y el movimiento, dentro de esa misma lógica.

Creo relevante mencionar desde qué representación de cuerpo se desenvuelve este trabajo sin darlo por sentado, e insistiendo al igual que lo hago en mis clases, que aún cuando nos sabemos dentro de modelos alejados a la versión moderna del dualismo, todavía queda mucho por integrar en nuestras prácticas profesionales.

Partimos de que la persona es cuerpo, materia, fisicalidad, y viceversa; construcción inacabada, en creación continua, deviniendo, deconstruyéndose y reconstruyéndose en una metamorfosis infinita, aún en la aparente quietud o en  estados de rigidez. Somos cuerpo, una globalidad, un gran sistema funcional compuesto por subsistemas interdependientes que poseen entre sus misiones, la búsqueda de autonomía y el restablecimiento del equilibrio, para la generación de una cierta sinergia[4]. A su vez estamos en interrelación constante con los otros y con lo otro, en un equilibrio que se ve afectado ineludiblemente por el aspecto relacional y que por ello es dinámico y no fijo. El cuerpo desde esta óptica puede ser visto como una estructura disipativa[5], donde no hay linealidad sino que lo único permanente es su impermanencia, su transformación dinámica. Esta última cualidad es justamente aquella que le permite encontrar un nuevo orden al recobrar el equilibrio perdido por encontrarse en relación.

1.2 El intercambio hace al todo

 

Los intercambios entre los sistemas y los subsistemas entre sí, me refiero a aquellos entre las corporalidades o entre la materia que compone un solo cuerpo, poseen información que es adicional a la que provee cada parte, cada persona, cada estructura, sistema o unidad. Esa información, ese plus del reunir-se, es relacional, vincular y se vuelve posible de comprender cuando llevamos conscientemente la atención a ese espacio de encuentro. La posibilidad de observar, escuchar, percibir, qué sucede, cómo acontece y desenvuelve ese espacio que llamaremos entre, nos habilita también a conocer cómo está funcionando cada individualidad en ese momento, su modo de relacionarse, intercambiar, conectarse con el otro u eso otro.

Me gustaría transmitirles una escena del seminario donde se observa con claridad ese momento de intercambio, donde el entre los cuerpos otorga información que tal vez de otro modo no se observaría o saldría a la luz. Hay un ejercicio donde los participantes deben sostener en duplas una misma caña, apoyada en sus extremos sobre el abdomen de cada uno y de esa manera desplazarse. Deben evitar que la caña se caiga al suelo, modulando el tono muscular de las distintas partes de su cuerpo, utilizando sólo un diálogo de modulaciones tónicas y gestuales para comunicarse, que sea lo justo y necesario, dejando de lado  todo tipo de gesto o movimientos que no sea imprescindible para el objetivo propuesto.

Al terminar la actividad los participantes comentan experiencias distintas y encontramos que a éstas las unen las sensaciones y sentimientos que emergen de la relación con la otra persona y en este caso además con la mediación de un objeto. Algunos  comentarios sobre esto, fueron: “Sentía que una tenía el control y la otra se dejaba llevar siempre, eso hacía que mi tono muscular estuviese siempre muy alto”, “En un momento el contacto visual fue tan grande que olvidé que había otras personas alrededor, parecía que no había esfuerzo en trasladarnos juntos”.

 

 

1.3 La plasticidad en el intercambio

 

“La corporeidad se compone en el interjuego

entre obturaciones y aperturas”.

Majo Nóbile

 

Para que los intercambios intra- sistema (por ejemplo entre los distintos aspectos que hacen a la corporeidad de una persona) e inter- sistemas (entre las corporeidades) sucedan, se requiere de cierta plasticidad física, psíquica y emocional que permita atravesar los procesos de alteración del equilibrio.

Estas instancias de equilibrio y desequilibrio que se dan en los intercambios, son procesos de aprendizaje y permiten desarrollar habilidades nuevas, desplegar aquellas que se desconocían y potenciar las que han sido funcionales y efectivas al momento de danzar en la inestabilidad del equilibrio dinámico.

Cuando dicha plasticidad se adormece durante períodos cortos (procesos agudos) o cristaliza durante un largo tiempo (procesos crónicos) el flujo de movimiento y de intercambio se detiene, como así también sus interconexiones, haciéndose visible a través de signos de obturación en los procesos psíquicos, emocionales, somáticos y/o relacionales.  En este punto es donde la formación corporal personal, como así también los espacios individuales de psicomotricidad en los que me desempeño, buscan acompañar procesos de autoconocimiento, sobre todo desde los ejes del tono muscular y la organización postural, otorgando recursos y estrategias que promuevan la autonomía, que habiliten a su vez el flujo de la comunicación, y que otorguen los medios necesarios para sostener una flexibilidad que permita jugar, alternar, entre las aperturas y las obturaciones propias del devenir psicosomático.

Daré un ejemplo de esto desde un plano instrumental del cuerpo, basado en la casuística propia del trabajo en el encuadre terapéutico y de las clases de formación corporal personal.

Se observa en un gran porcentaje de las personas adultas, con o sin diversidad funcional, la dificultad en generar una diferenciación tónica y de actitud postural entre los segmentos corporales, así como también en la disociación del movimiento dentro de una praxia global que incluya en simultáneo las extremidades superiores y las inferiores. Entonces ocurre que o bien una parte del cuerpo queda al margen “en el olvido” o se mueve todo en bloque sin diferenciación. Este entorpecimiento en la disociación o diferenciación del tono muscular, del movimiento y de la función, hace que en primera instancia se instale una dependencia entre sistemas (falta de autonomía entre las partes, por ejemplo entre una cavidad y la extremidad), y en segunda instancia que el flujo de intercambio se detenga, obstaculizándose la cooperación entre ellas; así el movimiento deja de ser económico, lo cual hace que el costo del mismo o de la praxia sea más elevado que el necesario.

Cuando deja de ser eficaz, se propicia la hipertonicidad, hipotonicidad, hipermovilidad o hipomovilidad, ya que hay zonas que se sobrecargan y otras que se olvidan, dándose entonces compensaciones por exceso o por defecto de actividad tónica y motriz. En estas situaciones si bien los signos son distintos y las consecuencias también, generalmente el origen nos habla de lo mismo, por derroche o por ausencia, las partes perdieron autonomía funcional y su capacidad para la tarea en el todo.

 

2 ¿Por qué tono muscular como uno de los ejes principales en esta formación corporal?

A continuación se expondrán los conceptos principales sobre los cuales se ha edificado esta formación corporal personal. Su elección parte de la motivación por revalorizar y profundizar las prácticas profesionales entorno a los saberes del tono muscular y la postura,  la puesta en marcha de los recursos técnicos y las estrategias específicas para abordarlos, el saber corporizado del psicomotricista.

2.1 Tono Muscular

En términos orgánicos definimos el tono muscular como el estado de contracción constante y mantenida de la musculatura. Esta actividad del músculo posee entre las funciones más importantes algunas que aquí mencionaré:

·    Colabora en la organización y sostén de la postura.

 

·    Participa sinérgicamente dentro de un sistema de cadenas musculares para que puedan llevarse a cabo las funciones hegemónicas del cuerpo, como lo son la bipedestación, la marcha, la mirada horizontal, entre otras.

·    Otorga la fuerza necesaria para el movimiento, estando presente tanto en el momento de la preparación (actitud) como en el de la ejecución, modulándose cuantitativa y cualitativamente para mantener la resistencia requerida.

·    Hace tangible, observable, palpable, los estados emocionales y la afectividad.

 


 

A nivel del axis la tonicidad tiende a manifestar la vida afectivo emocional de la persona, está más ligada a una comunicación primitiva, de los inicios de la vida, que a lo largo de ella puede reactualizarse en las formas de modular las tensiones, organizar la postura (actitud postural), relacionarse con la fuerza de gravedad a través del equilibrio y la posibilidades de confiar en el auto-sostén y el de los otros. La tonicidad periférica en cambio, tiene una disposición hacia la actividad instrumental y a la resolución de situaciones en el mundo externo.

Podemos afirmar que el tono está condicionado y no determinado, por el modo en que fueron vivenciadas aquellas iniciales comunicaciones, con las personas encargadas de nuestra crianza, esa proto-comunicación fue denominada por J. de Ajuriaguerra (1983) como  diálogo tónico.

Si bien Ajuriaguerra en su definición hace mención a la madre como aquel adulto con quien se establece este diálogo, me permito hacer una salvedad contextualizándola, y para ello agrego que esta modalidad de comunicación es posible con cualquier adulto que cumpla el rol materno, sea ésta la madre, el padre o cualquier otra persona que participe en esa función durante el período de la primera infancia.

 

2.2 Tono justo

 

Flexibilizar el mecanismo de modulación del tono muscular, propicia el aumento del rango de variaciones de tonicidad, posibilitando así la migración por los distintos niveles de estados tónicos que van de la distensión máxima a la tensión máxima. Esta habilidad que requiere de práctica y ensayo como me gusta decir, permite a la medida de cada uno, adecuar con precisión la actividad muscular a la acción específica que se quiere realizar. A esto lo denominamos tono justo o adecuado en palabras de Gerda Alexader (1985).

 

 

2.3 Neuropsicología de las emociones

 

Hace unos momentos decía el tono es una forma de manifestación de las emociones, éstas hallan en el tejido conectivo un territorio privilegiado para su expresión y este suceso puede ser más o menos consciente para la persona.

Las emociones son en gran medida estereotipadas y se traducen en patrones tónicos y también posturales. La capacidad de modular la actividad muscular depende en parte de la plasticidad para modular las emociones porque éstas se expresan materialmente a través de él, al igual que los pensamientos y sentimientos. Tono y emoción son regulados por estructuras antiquísimas y de allí la explicación de por qué muchas veces nos son tan complejas de modificar.

“El tono cortical y postural, indispensable a cualquier actividad intelectual y de movimiento, no es regulado por el córtex sino por estructuras situadas en el plano inferior, en el subcórtex y en el tronco cerebral”.[6]

Estas estructuras pertenecen a dos sistemas, uno es el cerebro reptil que posee entre 300 y 500 millones de años, y el otro es el sistema límbico o también como se lo llama cerebro emocional. El primero, es el encargado de los cambios fisiológicos necesarios para sobrevivir, cuando se instala en él una habilidad, el cuerpo puede realizarla automáticamente y es muy resistente al cambio. El segundo es el responsable del temperamento y de los procesos emocionales, todas las aferencias del medio pasan por él. Posee además la capacidad de actualizar el pasado y su parte más antigua, el hipotálamo, posee un rol clave en las emociones.

 


 

2.4 Patrones emocionales y plasticidad neuronal

 

Damasio A. (1998) relata en sus investigaciones acerca de la biología de las emociones, dice que no sólo existe una emoción que comienza a organizarse en el período de la gestación, como una emoción condicionante, sino que además durante toda la vida adulta las emociones ocupan un lugar central en la actividad de nuestro cerebro.

 

 

Las emociones desde la dimensión orgánica son causadas por hormonas y neurotransmisores, y como se dijo antes son en su mayoría estereotipadas y se traducen en patrones. Damasio aporta una mirada optimista al respecto, explica que así como tenemos una tendencia a construir, cristalizarnos y repetirnos en esos patrones, también tenemos la posibilidad de modular las emociones y generar nuevos circuitos gracias al aprendizaje. Esto se apoya en la capacidad de plasticidad neuronal que poseen los seres humanos, cuando se desarrollan en contextos donde las necesidades básicas (incluida y por sobre todo las afectivas) están satisfechas.

 

2.5 Sistema Tónico Emocional

 

En función a las ideas desarrolladas hasta aquí y su ejercicio en la práctica profesional, hablo entonces de un sistema tónico emocional (STE) que posee una fisicalidad concreta, con capacidad de regularse y modificarse.

Dentro de la formación corporal personal el propósito específico sobre el STE es el de facilitar la amplitud en el rango de intensidades, flexibilizando los mecanismos que modulan el tono, mediante la utilización de técnicas corporales terapéuticas y expresivas.

Me parece importante en este punto aclarar, que la relación entre los patrones tónicos y los emocionales no es lineal, lo que significa que en determinados momentos pueden manifestarse cambios significativos mayores en una dimensión que en otra; tal vez en un momento del proceso las transformaciones físicas son más evidentes que la modificaciones en el plano psíquico o emocional, o al contrario, la modificación tónica va por detrás de los cambios emocionales o de contenido psicológico. Lo que resulta importante destacar, que cualquiera sea la transformación siempre es psicosomática, psiquis y fisicalidad son inherentes a cualquier proceso en el que se encuentre la persona. Estos procesos que se evidencian en los alumnos de la formación, sobre todo en aquellos que deciden repetir la experiencia más de una vez, o continuar trabajando en un espacio individual al igual que sucede en los tratamientos de terapia psicomotriz con adultos.

 

 

 

 3 La Postura

 

“Entendemos por postura una posición del cuerpo entero o

de una parte del cuerpo;postura sirve a menudo para la preparación

del acto y puede, además, ser la continuación de una serie de

 movimientos que conducen a un estado.

La postura, en ausencia de movimientos corresponde a

 una estabilidad del cuerpo en una cierta posición”.

 (Julián de Ajuriaguerra, 1982)

 

3.1 Definición

La postura, es el segundo eje de los tres centrales en este trabajo. Cuando hablo de postura me refiero al diseño que adopta el cuerpo en el espacio como producto de múltiples factores, sistemas y subsistemas que se interrelacionan continuamente y que además generan cierto estado afectivo que compone una actitud postural.

“El espacio postural y el esquema corporal (…) es un todo dinámico que puede variar con las relaciones del ser consigo mismo y con relación al otro como también respecto a los objetos” (Wallon H., 1962).

Resignificando las palabras de Wallon en este marco, vuelvo a lo fundamental que es la interrelación y la afectividad que circula en ese intercambio, sin la cual no podemos reflexionar sobre el cuerpo, la postura y las decisiones que tomamos como psicomotricistas. La postura manifiesta entonces, la relación entre el sistema tónico- emocional y las fuerzas (leyes) físicas, ambientales y anatómicas heredadas, que organizan y moldean el cuerpo.

Roxana Galand (2014) plantea que la postura está condicionada por:

 

1) La herencia de la humanidad y del linaje familiar

2) La cultura. Las creencias, los condicionamientos para poder pertenecer a la cultura en la que vivimos.

3) La acción individual, lo que se busca, se desea, se ama, se elige.

 

Es importante recordar que éstos son condicionantes y no determinantes, al igual que arriba lo mencionaba respecto de las emociones. Lo cual significa que en mayor o en menor medida la postura es un patrón permeable al cambio y a su transformación.

Ajuriaguerra, J. (1972) cuando habla sobre lo heredado dice que aquello que por un lado nos permite asemejarnos a nuestros predecesores creando fijaciones, puede ser superado por la creatividad personal, y agregaría que para ello suceda, el contexto tiene un rol fundamental.

 

 Decía Moshe Feldenkrais:

 

“La postura sólo puede ser mejorada, no corregida. Sólo el concepto de postura ideal podría ser considerado correcto, no obstante una postura ideal únicamente podría existir si tuviéramos un cerebro y un sistema nervioso ideales. El modelo ideal no existe en la realidad, podemos acercarnos a él hasta cierto punto, pero sólo acercarnos, y existen tantos modos de acercamiento como radios en un círculo”.

 

Al igual que el tono, la postura debe estar al servicio de la actividad de cada persona y en función a esa actividad o rutina personal, es que se decide cuáles son las prioridades a atender, cómo abordarlas, qué recursos y estrategias utilizar.

 

3.2 Su organización

 

Como decía Feldenkrais no existe una postura ideal pero sí podemos acercarnos a una postura funcional contemplando algunas leyes físicas que pueden colaborar en su arquitectura, al igual que habilitando una percepción puntual sobre los tejidos conectivos y del esqueleto, que busca la estabilidad general del sistema cuerpo.

Las leyes o puntos de anclaje son las formas de organizar el sistema osteo-muscular teniendo en cuenta las direcciones del peso corporal y las alineaciones de los huesos y cavidades. Apuntan al orden de las sub-estructuras, de lo micro, lo pequeño, por eso son muchas y aquí sólo mencionaré algunas: pie trípode, centro de cavidades, rombo de la pelvis y escápulas en dirección descendente y cruzada. En la formación corporal personal trabajamos sobre estas leyes y además se invita a descubrir y profundizar en la percepción puntual del cuerpo como una estructura de tensegridad[7]. Este modelo revela la posibilidad de habitar la multidirección de los tejidos conectivos para generar una distribución de las fuerzas tensionales, donde los huesos dejan de ser el sostén del cuerpo para “flotar” en la gran malla conectiva de la musculatura y la fascia. Tanto la tensegrización del cuerpo desde lo macro,  como aquella percepción y organización de lo micro a partir de las leyes y puntos de anclaje, se practican en simultáneo aun que al comienzo de la formación las actividades son diferenciadas haciendo más foco en lo micro.

  

 

 

4 El Movimiento

 

4.1 Mover es  investir

 

El movimiento es inherente a la persona, incluso en quietud hay movimiento y en tal caso no hay desplazamiento. El acontecimiento de estar vivo es movimiento, los ciclos de la respiración es la energía que mueve el movimiento haciéndose cuerpo; el movimiento nos revela hacia el afuera, incluso cuando queremos evitarlo.

Así como no podemos evadirnos de esa fuerza vital y transformadora, tampoco podemos hacerlo de los estados tónicos emocionales y de las actitudes posturales, los tres sistemas son parte de un entramado indisoluble.

El movimiento se servirá de la capacidad de variación tónica y de la organización postural tanto en la preparación para el acto, como en su ejecución y finalización. Requiere del sistema tónico postural como una plataforma constante donde hacerse presente, donde encarnarse. El ajuste tónico postural colaborará para que el movimiento sea económico y eficaz, esto significa que la energía que lo mueve sea utilizada para su objetivo, sin fugas ni compensaciones disfuncionales. Es así que el movimiento verá favorecido su recorrido, para ir hacia los propósitos que considero esenciales en el acto de mover/se: la comunicación, el aprendizaje y la expresión.

 

4.2 Dialogar

Cuando el movimiento y la energía que lo pone en circulación puede viajar de manera fluida y sin bloqueos significa que está preparada para proyectarse e intervenir en el espacio, sea comunicando, expresando o disponible para aprender. Si ocurre que el movimiento no halla un canal (una línea de fuerza, un punto de anclaje) donde poner en circulación esa energía hacia el afuera, los sistemas (por sobre todo el tónico-emocional y postural)  van a tender a cerrarse, bloqueándose el flujo de intercambio. Esta dificultad con la que se encuentra el movimiento para proyectarse en el espacio, para investirlo, tiende a manifestarse en signos corporales que a veces son más observables a nivel físico y otras más en el plano psíquico- emocional. Entre los que se manifiestan de manera más visible en la formación corporal y en los tratamientos, son: tensión excesiva, hipotonía, hipermovilidad, hipomovilidad, contracturas crónicas, alteraciones a nivel axial, torpezas, inhibiciones, desequilibrios, temor a la caída, desconfianza en sí mismo, ansiedad, distrés y dificultades para expresar la agresividad.

 

 

 

 


4.3 Entre dos territorios

 

Por último, quiero retomar el concepto del espacio del entre, espacio que sigue siendo un campo vasto a investigar profundamente. El mismo está en medio de un cuerpo y las otras materialidades, es un punto intermedio, es un territorio de autoconocimiento, de conversación, de encuentro con otros cuerpos y/o con los objetos, que proporciona una información extra a la que emite cada integrante. En términos de la Teoría General de los Sistemas, decimos, como al comienzo de este ensayo, que es la información adicional que se pone a disposición cuando dos sistemas se interrelacionan.

En el trabajo corporal, nos va a interesar generar dinámicas que favorezcan el conocimiento del espacio entre dos territorios, ensanchando la percepción y poniendo en práctica una atención diferenciada. Al ejercitar esta última y a su vez volverla más aguda sobre el acto de escuchar más que en el de emitir, se nos revela una comprensión holística acerca del propio cuerpo, de aquello con lo que dialogamos y del entre. Se abre el juego en los modos de procesar la información experiencial, se nos ofrece una oportunidad para hallar otros significados y realizar nuevas asociaciones despojadas de la mediación de las categorizaciones conocidas.

"A pesar de las matemáticas, yo y el otro somos uno, vestido de piel y palpitante de músculos, superficie y profundidad, cuerpo que cuestiona y cuerpo que responde. Somos nuestro reflejo y nuestro doble, somos dualidad y unidad, somos yo y el otro, fusión y distancia, el álter y el ego”.

 

5 Técnicas y prácticas para el abordaje global del sistema tónico postural

 

5. 1 Estados tónicos y su diferenciación

A través de los recursos que nos brindan las técnicas y prácticas somáticas, sean éstas terapéuticas y/o expresivas-artísticas, se invita a las personas con las que trabajo (alumnos, pacientes, colegas) a llevar el foco de la atención hacia el tono muscular y escuchar las posibilidades del mismo de volverse diferente en cada zona del cuerpo según la acción que se quiera realizar.

El hacer consciente la territorialidad de la corporalidad en términos de estados tónicos emocionales, amplía la capacidad de disociación de la actividad muscular, y al mismo tiempo aumenta el intercambio intra sistemas e inter sistemas. La práctica consciente e insistente sobre la diferenciación tónica, abre además el campo de juego comunicacional e incrementa la potencia que tienen de por sí los estados de equilibrio dinámico. Con esto quiero decir que cuanto más consciente sea de mi corporalidad, en este caso de mi tono, mis emociones, mi actitud postural, más funcional podrá ser mi accionar, más plástica la danza vincular y mayor la disponibilidad para desaprender lo que ya no me es efectivo y aprehender lo que estoy precisando.

La mirada como psicomotricistas requiere en este trabajo, de una presencia panorámica y focal en simultáneo, sagaz, intuitiva y clínica. Una mirada que observe con insistencia el modo de habitar de las personas, los estados emocionales a través el tono.

Entre las preguntas con las que acompaño insistentemente las actividades están, ¿dónde, cuánto y cuándo, incrementar o disminuir la actividad muscular?, ¿qué tonicidad para cada segmento corporal?

5.2 Set de técnicas, recursos y materiales

Parte de las técnicas y recursos que están dentro del set de trabajo de la formación corporal personal son: la relajación, el tacto y el contacto eutónico, el masaje, los hamacados, la vibración ósea, los estiramientos, las líneas de fuerza de la arquitectura de la postura, los apuntalamientos, la tensegridad, los patrones del desarrollo de la postura y la danza. En cuanto al tono, podemos abordarlo desde distintos puntos de partida, haciendo foco en la envoltura de la piel, sobre los huesos, articulaciones o directamente sobre la musculatura.

Los materiales que suelen estar presentes en la sala son: esferas de distintos tamaños, peso, densidad y textura. Flota flotas, almohadones, bancos de madera, bandas elásticas, bastones de madera o cañas, bolsitas de tela con semillas dentro y telas elásticas.

 

5.3 Secuenciación de las actividades

A modo de guía, sobre la cual luego plasmar lo particular de cada caso o grupo, planteo la siguiente progresión en las actividades y ejercicios dentro del trabajo corporal:

1º Aquellas actividades que buscan despertar, ampliar y profundizar la conciencia de la actividad muscular: intensidad, flexibilidad, variaciones y ajuste. Se focalizan en la piel y en la musculatura, mayormente en la estática o postural. También tienen un lugar importante las articulaciones y los huesos. Podemos decir que es una experiencia predominantemente sensoperceptiva.

2º Aquellas actividades que despiertan la conciencia sobre la arquitectura global y particular que coomponen las fuerzas implicadas en la organización de la postura. Tensegridad del cuerpo a nivel global y en lo particular: centro de gravedad corporal, puntos de anclaje de la pisada, alineación de cavidades, dirección de los huesos de la pelvis, tórax y cráneo. Permiten a mediano o largo plazo una reorganización más equilibrada y estable del cuerpo.

Recordemos que las líneas de fuerza y los puntos de anclaje, son rutas posibles por donde dirigir el peso corporal, darle dirección a un hueso y donde otorgarle al tono muscular un grado particular de intensidad. Son pistas que están a nuestro alcance para organizar el esquema postural y elaborar compensaciones funcionales. Aquí la experiencia es predominantemente propioceptiva.

3º Aquellas actividades que promueven un intercambio con el entorno, con el espacio circundante y distante, incluso a través de la producción de la imagen mental. Implican la relación con las otras personas y los objetos, y desde ya con las cualidades de éstos. Texturas, formas, colores, peso, volumen, densidad. Pueden ser propuestas lúdico expresivas que pongan en juego la potencia que permite perforar el espacio, investirlo, habitarlo, dialogar con éste.

En esta instancia se incluye todo el material anterior, es predominantemente perceptivo y representativo también, se enriquece de la acumulación progresiva de la información sensorial y propioceptiva. Aquí la anticipación, la imaginación, la memoria, la palabra, juegan un papel central si los objetivos son expresivos, comunicativos, compositivos en el caso de la danza por ejemplo.

“El espacio es para el hombre la condición real de todo lo que existe; toda realidad es espacial” dice Wallon, H. (1962), e incluyo aquí la noción de tiempo sin la cual no sería posible comprender el movimiento; espacialidad y temporalidad sólo existen juntas y mover es lo que las materializa. Reflexionar sobre el movimiento y la gestualidad necesariamente implicará su análisis y eso será material para el próximo ensayo.


 


 

Bibliografía

        Ajuriaguerra, J. Liné et l'acquis dans le développement de l'enfant. Presentado en el Centro “Alfred Binet”, 1972. En Psicomotricidad Operativa II material otorgado por Fundación Fundari. Universidad Nacional de Cuyo.

    Ajuriaguerra, J. (1982) “Ontogénesis de las posturas: yo y el otro”. Cuerpo y Comunicación En Psicomotricidad Operativa II material otorgado por la Fundación Fundari. Universidad Nacional de Cuyo.

      Berruezo, P. P. (1995). “El cuerpo, el desarrollo y la psicomotricidad”. Psicomotricidad. Revista de Estudios y Experiencias. Nro49. Vol 1, pp. 15-26

   Bertalanffy, Ludwing von (1976). Teoría General de los Sistemas: fundamentos, desarrollo, aplicaciones. México: Fondo de Cultura Económica

      Da Fonseca, V. (1998) “Manual de Observación Psicomotriz”. Ed. INDE. Barcelona

 

      Damasio, A (2005). “En busca de Spinoza”. Ed. Paidós. Barcelona

 

      Dubourdieu, M. (2008) “Psicoterapia Integrativa. PINE”. Ed. Psicolibros. Uruguay.

 

      Feldenkrais, M. (1996) “La dificultad de ver lo obvio”. Ed. Paidós. Buenos Aires

 

    Galand, R. (2014) “Naturaleza de la fuerza en el cuerpo y en la danza”. Ed. Fondo Metropolitano. Bs.As

   Hemsy de Gainza, V. (1985) “Conversaciones con Gerda Alexander”. Vida y pensamiento de la creadora de la Eutonía. Ed. Paidos. Bs.As

    Lluís Torné (2008) “Tensegridad”. Revista del Instituto de Posturología y Podoposturología. Nro1. Barcelona

   Wallon, H. (1962) “Espacio postural y espacio circundante” En Psicomotricidad Operativa II material otorgado por la Fundación Fundari. Universidad Nacional de Cuyo

 

 

Material de imagen:

Las fotografías son originales de los seminarios de la Formación Corporal Personal.

- Victoria Cozzarín. @cuerpossobrecuerpos



[1] Este seminario se realizó durante tres años como curso de posgrado en Educación Continua de la Universidad CAECE, y continúa dictándose en distintas ciudades y localidades de la Argentina, como así también fuera de este país.

[2] Que poseen dificultades en la motricidad, movilidad, en la regulación del tono y la organización de la postura, con distrés, ansiedad o malestar físico crónico, sin que correspondan necesariamente estos síntomas a una discapacidad congénita.

[3] Asisten psicomotricistas, docentes de distintos niveles educativos, fisiatras, terapistas ocupacionales, acompañantes terapéuticos, bailarines, cantantes, instrumentistas, entre otros.

[4] Referente epistemológico de esta perspectiva: Bertalanffy, Ludwing von. Teoría General de los Sistema.

[5] Concepto de IIya Prigogine.

[6] Da Fonseca, V. (1998) “Manual de Observación Psicomotriz”. Ed. INDE. Barcelona

[7]  Tensional integrity ó Tensegridad es un concepto que nació hace 50 años en el mundo de la arquitectura – escultura- y que progresivamente interesó a otras disciplinas científicas y humanistas. Se trata de un modelo explicativo sobre la estructura y su estabilidad que no sigue las leyes newtonianas y que se enmarca en la teoría de sistemas y de la complejidad.


Este texto pertenece a Majo Nóbile, quién es su legitima autora, por lo tanto se prohíbe su reproducción total o parcial, de textos, imágenes o diseño sin mencionar debidamente las fuentes según las normas APA.

Revista de Psicomotricidad PuntoCom agradece públicamente a María José (Majo)Nóbile por enviarnos este texto de estudio desde Buenos Aires , Argentina.

Editora Licenciada en Psicomotricidad Mady Alvarado

jueves, 23 de julio de 2020

El lugar del cuerpo infante en la escuela. Una mirada psicomotriz.



El lugar del cuerpo infante en la escuela. Una mirada psicomotriz.

 

María Luz Echandía[1]

 

Resumen:          

Resumen:          

Que tan seguido,  escuchamos a los padres hablar sobre  niños y niñas derivados a neurólogos, psicomotricistas, psicopedagogos, etc. Este articulo intenta dar cuenta de que manera los procesos de aprendizaje atraviesan el cuerpo  de la misma manera,  se busca visibilizar la atención, como proceso, constituido por las posibilidades y vivencias corporales que experimenta el sujeto. Se busca entonces detenernos a pensar la educación tradicional y la realidad que se vivencia en las aulas  al momento de integrar a los estudiantes y  la importancia del trabajo de un psicomotricista para el mismo

Palabras claves:                                 

Psicomotricidad. Intervención psicomotriz. Educación. Infancia. Escuela. Educación tradicional. Sobrediagnosticación.

Abstract: 

How often do we hear parents refer children to neurologists, psychometricians, psychopedagogues, etc. This article tries to give an account of how the learning processes go through the body in the same way, seeking to make attention visible, as a process, constituted by the possibilities and body experiences that the subject experiences. The aim is to stop and think about traditional education and the reality experienced in the classroom when integrating students and the importance of the work of a psychomotor specialist for them.

Keywords:

Psychomotricity. Psychomotor intervention. Education. Childhood. School. Traditional education. Overdiagnosis.

Introducción:

Este texto busca poner de manifiesto la importancia de la práctica psicomotriz en espacios donde la misma no se desarrolla con la importancia que merece. Este es el  ámbito educativo,  como nos explica Laura Trujillo, la  Educación PSM disciplina que potencia el despliegue y la manifestación de  las capacidades sensitivas, perceptivas, representativas, comunicativas y expresivas poniendo como lugar  el cuerpo en el encuentro que se produce entre el niño y su entorno, teniendo en cuenta que el intercambio que se produce es la base donde todo aprendizaje se va constituir

A la hora de pensar y repensar a los niños como protagonista, en un espacio donde el su hacer psicomotor y los procesos de interiorización de las funciones superiores se den de forma conjunta, nos apoyamos en la intervención psicomotriz, como herramienta, para detectar aquellos niños que son derivados a diferentes profesionales del área de la salud, sin padecer una patología de base, pero no pudiendo cumplimentar con la rigurosa estructura que exige el sistema educativo, siendo niños que necesitan ser respetados por sus singularidades e integrados de esta forma

En una entrevista Bernard Aucouturier, quien es uno de los principales representante de la intervención psicomotriz en el ámbito educativo, responde lo siguiente ante la pregunta ¿Su concepción es una concepción de respeto al niño?:

Cierto, una concepción filosófica, psicológica y pedagógica de respeto al desarrollo del niño. Pero hoy es muy difícil contener las presiones ejercidas sobre el niño por parte de las familias o de la institución escolar, pues éstas piensan que el niño debe adquirir lo más rápido posible un máximo de conocimientos, sin saber si este tiene posibilidad de adquirirlos, sin preguntarse si el niño los puede integrar. Este es por lo menos el problema de la escuela pues la adquisición de los conocimientos y de la cultura requiere una maduración tónico-emocional indispensable, que no es alcanzada por todos los niños a la misma edad. (2015, p. 207)

A su vez, María Montessori en El descubrimiento del niño, publicado en 1948, nos recuerda la importancia de la cercanía explorativa del medio, ya que es a partir de ella que la inteligencia aumenta las ideas operativas sin las cuales su funcionamiento abstracto carecería de fundamento y precisión, exactitud e inspiración. 

Otro aspecto relacionado a lo que se viene mencionando es la tendencia que tienen las autoridades escolares a sobre diagnosticar la infancia. La Dra. Virginia Moyer (2018) señala, de manera acertada, que urge la adquisición de conocimientos sobre el daño que puede generar el sobrediagnóstico, así como también es necesario transmitirlos a los colegas, en pos de aprender a encontrar el equilibrio entre el posible beneficio de un diagnóstico y el riesgo del sobrediagnóstico. En relación con esto, cada vez que llega un niño a consulta derivado por situaciones similares, me detengo a preguntar: ¿Desde dónde es mirado ese niño? ¿Por qué razón ha sido derivado? El interrogante me lleva a pensar en los procesos intervinientes en la construcción de las representaciones sociales que circulan en el discurso escolar y, que al mismo tiempo, naturalizan la analogía entre problemas de aprendizajes, fracaso escolar, bajo rendimiento y patología. Estas categorizaciones se advierten en diversas prácticas educativas y constituyen las prácticas de exclusión basadas en la circulación de términos a modo de rótulo, marca o etiqueta como única identificación de los alumnos, borrando de esta manera sus aspectos identitarios.

El proceso de aprendizaje corporal.

Todas las frases que rotulan el rendimiento condicionan, marcan y dejan huellas en los niños, y determinan así las maneras en las que son mirados aquellos niños que, lejos de ser observados por sus características singulares, son observados desde artificiosos y rigurosos estándares sociales según los cuales se establece que deberían quedarse quietos, escribir de determinada manera, cumplimentar ciertos aprendizajes, alcanzar ciertos niveles, entre otros. Todo esto y más sucede día a día en una educación donde la vivencialidad corporal no tiene lugar ni demasiada relevancia.

En ese sentido, en el contexto educativo resulta necesario nuestro lugar como psicomotricistas para poder vivenciar el movimiento, en el sentido de poner la mirada en observar, contemplar, acompañar y favorecer el desarrollo de los niños teniendo en cuenta que las experiencias vividas, durante la etapa de escolarización, constituirán los aspectos significativos en la vida de las personas. En razón de ello, urge una práctica que brinde herramientas facilitadoras del desarrollo psicomotor integral, en pos de posicionar a los niños como protagonistas capaces de accionar, resolver, descubrir, aprender, y aprehender.

De tal manera, lo central reside en el hecho de reconsiderar la mirada sobre la niñez, al favorecer la construcción del sentido de autonomía y el desarrollo de la identidad desde temprana edad y dar cuenta que las niñas y niños no son sujetos de reacción en un mundo adultocéntrico, sino que tienen una actividad que les es propia y les identifica: el juego. Partiendo de esta actividad autónoma, podremos desarrollar y hacer surgir estructuras y esquemas sensoriomotrices fundamentales para el desarrollo motriz y cognitivo, a la vez que será posible habilitar un espacio donde favorecer la maduración y el desarrollo integral y progresivo de las niñas y niños en sus primeros años. Sobre el juego Aucouturier (2015) sostiene:

En el juego espontáneo existe una dimensión psicomotriz por excelencia que pone en evidencia la amalgama de sensaciones de la tonicidad, de la gestualidad, de las emociones, de las representaciones conscientes e inconscientes y del placer de actuar. El juego espontáneo es pues la dimensión psicomotriz por excelencia y es un momento único del desarrollo psicológico del niño antes de que se instale en la realidad de la cultura a partir del fin del pensamiento mágico hacia el sexto año. (p. 208)

Es en esta instancia que la psicomotricidad educativa y preventiva entra en escena, pues ésta dinámica favorece la vivencia en primera persona movilizada por la exploración, así como también es funcional al aprendizaje a partir de la vivencia y el registro corporal. El recorrido de las vivencias y posibilidades van desde el placer sensorio motriz hacia el juego simbólico y, por lo tanto, al pensamiento operatorio. Así es como esta práctica no se basa en que el niño aprenda una serie de ejercicios o conocimientos puntuales, sino que busca generar y habilitar un espacio para que el niño explore, descubra y por tanto el aprendizaje y la vivencia se den de forma conjunta, el niño no juega para aprender sino que aprende porque juega.

Principalmente se trata de habilitar un espacio donde cada niño pueda desarrollarse y madurar de manera integral y progresiva, ya que una vez ingresados al sistema educativo se enfrentan a una etapa en la cual el aprendizaje se vuelve, de alguna manera, el objetivo principal para el sistema educativo. En consecuencia, maestras y maestros se disponen a enseñarles a los niños y niñas en formación una cierta cantidad de contenidos, valores y sentidos pero… ¿qué sucede con el cuerpo de esos niños y niñas durante tal proceso?

Vayer (1985) sostiene que solamente el niño que domina el uso de su cuerpo es capaz de aprehender los elementos de su entorno y establecer relaciones entre ellos, es decir, desarrollar su inteligencia. En tal sentido, el trabajo educativo debe realizarse teniendo en cuenta el nivel de pensamiento de los alumnos y su maduración, ya que es durante la infancia que descubren su cuerpo y el movimiento, o sea, las principales vías para descubrir el mundo que los rodea y con ello las posibilidades de acción.

Asimismo, es de vital importancia entender desde qué lugar nos posicionamos al momento de pensar en un sujeto y su cuerpo. Levin (1991) hace referencia al cuerpo como receptáculo, parlante, erógeno, instrumental, investido, discursivo y simbólico. Dentro de la mirada psicomotriz incluimos lo instrumental y lo cognitivo no como hechos aislados e independientes, sino como parte del decir corporal del sujeto. De los gestos el cuerpo se construye y constituye en relación con otros, una relación que se encuentra habilitada a través del toque, la caricia, la mirada, siendo el movimiento el factor de desarrollo y expresión del individuo en relación con su entorno. De esa manera, las inscripciones corporales en el lenguaje quedan grabadas en lo inconsciente y determinan al sujeto, dado que son parte del decir corporal de un sujeto y la singular forma de ser y estar en mundo (Levin, 1991).

Por esta razón es posible aseverar que el cuerpo es legible: tanto las posturas como el tono muscular y los gestos pueden decodificarse comunicativamente. El cuerpo es fonológico, y el que habla es el sujeto a través de su corporalidad a partir de las variaciones tónicas, movimiento, gestos, el esquema corporal, entre otros. De allí que la Psicomotricidad realiza una lectura simbólica del decir corporal de un sujeto, que se mira y se dice. Al respecto, Aucouturier (1985) introduce el concepto de expresividad psicomotriz comprendiendo a esta como

(…) la manera de ser y de estar, original y privilegiada del niño en el mundo. Puede afirmarse que la expresividad psicomotriz actualiza una vivencia lejana cuyo sentido puede ser captado gracias a las variaciones más diversas de su relación tónico-emocional con las personas, con el espacio y con los objetos. (1985, p. 22)

De esta conceptualización se desprende la necesidad de hablar de manifestaciones psicomotrices, ya que intentamos darle una mirada global al cuerpo del sujeto y considerarlo como una vía de expresión y comunicación por y para otro, a la vez que representa la vía que tiene el psicomotricista para mirar el saber del cuerpo de cada niño y niña. Pensando a las  manifestaciones como la expresividad de las emociones, la conformación de la postura y la organización del cuerpo, la combinación de la mirada y la visión en procesos de comunicación y aprendizaje, la gesta de las capacidades de atención y escucha, y el desarrollo de gestuales. En definitiva, la existencia de estas manifestaciones es la prueba de la existencia corporal, soporte de la expresión y la comunicación.

La integración y la articulación de estas manifestaciones psicomotrices  tiene su lugar en el cuerpo, son el cuerpo, cuerpo presente en la comunicación con los otros y con el medio, cuerpo como lugar de los aprendizajes, en un permanente intercambio de situaciones extereoceptivas , que asimila y acomoda y luego expresa en sus producciones como gestos, actitudes, posturas y simbolización. Como  así las propioceptivas

Para la apropiación de todo ello, los niños  deben de poder  explorar, analizar, reflexionar, observar y de acuerdo a sus capacidades caminará hacia el descubrimiento de sus necesidades, teniendo como origen  una disponibilidad corporal y psíquica y de las vivencias impulsivo-emocional del movimiento, de la postura, el equilibrio, la respiración y el medio (el espacio, el tiempo y los otros). Todos esos aspectos podrán ayudarle a su desarrollo evolutivo, en donde encontrará sus límites en el juego, pondrá de manifiesto sentimientos y emociones y  dará lugar a identificar las diferencias entre él y los otros,

Es por Todo esto, que  nos detenemos a repensar a las estructuras educativas actuales, ¿cuál es el lugar del sujeto dentro del ámbito educativo actual y, a la vez,  cómo es mirado, registrado y percibido por los adultos, quienes frente a un niño que sale de los estándares deducen que lo secunda una patología y lo derivan a neurólogos, psicopedagogos, psicomotricistas. Tal como sostiene Harriague (2010) “Tener en cuenta a la educación psicomotriz en la escuela sería necesario por su rol en la prevención de dificultades y fracasos, brindando su aporte desde una educación integral y totalizadora del sujeto” (p.5).

Bibliografía.

Aucouturier, B. (2015) La Práctica Psicomotriz a nivel educativo, preventivo y terapéutico. En RELAdEI. Revista Latinoamericana de Educación Infantil.

Aucouturier, B. Darrault, I. Empinet, J.L. (1985) La práctica psicomotriz. Reeducación y terapia. Barcelona: Científico-Médica.

Chokler, M. (1999) Acerca de la Práctica Psicomotriz de Bernard Aucouturier. Buenos Aires: Fundari.

Harriague, C. (2010) Cuerpo lugar “de”, en continua adaptación “para”. Artículo publicado en “CUERPO. Psm”. ISSN:1851-9105.

Laura Mas Trujillo (2013-14)  La Práctica de la Psicomotricidad Educativa y Preventiva, trabajo e final de grado, Universitat De Les Illes Balears.

Levin, E. (1991) la clínica psicomotriz. El cuerpo en el lenguaje. Buenos Aires: Editorial Nueva Visión.

Montessori, M. (1948) El descubrimiento del niño. México: Editorial Diana.

Moyer, V. (2018) Sobrediagnóstico: “Un mal que daña a nuestros niños”. En Arch Argent Pediatr 2018;116(6):426-429.

Vayer, P. (1985) El niño frente al mundo. Barcelona: Científico-Médica


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[1] Psicomotricista. Estudiante del último año de la licenciatura en psicomotricidad. Acompañante terapéutico. Equino terapeuta.